Debajo de mi flequillo estoy yo. Me pasó la vida recolocando la chaqueta, ajustándome la correa y adelante. Soy un trovador en busca de alimentos que engrsndezcan mi espíritu y apaciguen mi sediento caminar. Se me llena la boca de planes y una bruja me aconsejó que los llevará a cabo. Me obligó a dejar de imaginarme saltando cascadas, que trepara alto y saltara... Con los ojos abiertos y el cuerpo en llamas. Respiro el cambio y luchó contra mi propio León de la prisa. Respeto al tiempo. Me ha puesto aquí y ahora aunque lo quisiera mucho Antes. Soy del destino y su dedo acusador. Soy ahora, una huella más por el mismo sendero que cientos, pero alguien notará la diferencia. Paz.

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